Acéptame tal cual soy, con mis aciertos y
mis miserias. Con estas ganas locas de vivir, como a veces de morir a ratos.
Acéptame tal cual soy con esta risa
desenfadada que me asalta, o con este mar de lágrimas que me ahoga; así tan
loca, tan cuerda, tan yo… tan singular.
Tan única y veraz, tan absolutamente yo,
comprometida con lo que quiero y amo, o libre como una gacela en sus
pensamientos, y tan presa como un animal en cautiverio con mis sentimientos.
Acéptame como soy, como es esta mujer que
carga con un mundo de ilusiones y frustraciones, con sueños inacabados o con un
amor intenso para dar sin límites, ni condiciones.
Acéptame tal cual soy, y ya verás… Y si
no me aceptas con mis blancos y negros, sin grises ni términos medios, deja
caer tus brazos, y déjame simplemente… Pasar.

