jueves, 8 de octubre de 2015

El Eco de la Vida



Un Chaman y su nieta  caminaban entre las montañas. De repente, la niña tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh! Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como ella.

Con curiosidad la niña preguntó: ¿Quién está ahí? ¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

La niña desconcertada le preguntó a su abuelo: ¿Qué sucede Abuelo?

El Chaman, sonriendo le dijo: pequeña presta atención.

Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: Te odio. La voz respondió: Te odioooooo…………

Volvió a gritar: Te quiero. Y la voz le respondió: Te quierooooooooooo...

La niña  estaba asombrada y no entendía. Se llama Eco, le explicó el abuelo, y es como la vida misma, te devuelve todo lo que dices o haces... 




1 comentario:



  1. ... y la niña creció alegre y confiada con esa bella y mágica fórmula que su abuelo el chamán le develara un buen día de Dios en la montaña. El anciano abuelo tuvo que emprender viaje en busca de una mejor vida y se fue al otro mundo sin avisar, la niña ahora con 18 añitos y 95-60-95 de carta de presentación, arrancó en primera de sus remotas y pacíficas montañas a la gigantesca ciudad capital a probar suerte con la fórmula mágica que le descubriera su tata; dio lo mejor de sí en la fábrica que le pagaba el sueldo mínimo y cansada que no le devolvieran lo mismo que hacía, en billetes, después de dos años y a punto de quedar tuberculosa por mal comer, se fue a probar nuevamente la fórmula mágica esta vez en el espectáculo, sus medidas le abrieron las puertas para debutar en el cine, pero el sinvergüenza de su enamorado no le dijo que eran películas "tres x", y ella huyó despavorida y no paró hasta conseguir un trabajo de oficina, en la que hacía de todo un poco, menos trabajar, porque el gerente la convenció una noche después de salir del trabajo que hiciera horas extras en su departamento; ahora con dos hijitos del gerente que ya estaba felizmente casado y con cuatro herederos en la universidad, ella vive casi feliz en la seguridad que le da el departamentito que le puso el calentón de su exjefe y la bodeguita que instaló en el primer piso con las mesadas que le da por sus retoños.
    La niña ahora mujer, recuerda con cariño a su abuelito que la crió con buen corazón y también recuerda, con ternura, la enseñanza del Eco. Sabe por los buenos momentos que no faltaron ni le faltarán en su vida, que el abuelo chamán estaba parcialmente en lo cierto, pero seguramente, esperando un mejor momento, o que ella fuera mayorcita, que le iba a dar la fórmula completa: *La vida te devuelve todo lo que dices o haces... pero no te confíes, sólo recibe lo que te conviene, porque muchas veces decimos o hacemos no lo que queremos, sino lo que es necesario decir y hacer en esta casi siempre impredecible vida*.


    Te muerdo eso que tú ya sabes... tu boquita.

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