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miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Qué hacer cuando la persona que era tuya, ya no lo es?


¿Has sentido ese frío que te recorre las espaldas cuando despiertas y miras a tu lado y la persona con la que compartiste la mitad de tu vida ya no está? Cuando sientes su ausencia, hasta te cuesta dormir, y cuando por fin lo logras, despiertas con la vana fantasía de escuchar sus pasos y su voz diciéndote “hola, llegué, ¿qué hay para la cena?”
 Pasaste años con él, estarlo era lo normal y natural para ti, pensabas que tu vida ya estaba realizada, que tenías para siempre a ese ser especial en tu vida. Pero quien un día te regaló su vida y dedicó una canción… hoy ya no está contigo.
 Y nos preguntamos cómo volver a empezar, si en nuestros planes nunca estaba esta tristeza que te mata el alma y te corroe el corazón. ¿Cómo enfrentar la soledad si quien siempre estuvo allí para ti y ahora sólo es una sombra dolorosa?
Ahora que pasas por ese mal momento, te miras al espejo recordando a aquella amiga que te buscó ante una situación similar. Ahora que tú pasas por ello, sientes que no le diste las palabras adecuadas, que no supiste entender la profundidad del problema, que mirabas hacia otros lados, o tal vez incluso emitías juicios sin comprender que algún día serías tú quien viviría ese mal trago. Sólo cuando nos toca, le tomamos el peso.
Ahora miro la vida más tranquila, si me llaman los escucho y trato de animarlos aunque yo muera por dentro. Siempre hay que ponerse en el lugar de la otra persona que un día marcó tu número para decirte que estaba sola y necesitaba de ti… Ahora que me sucedió lo mismo, mi mente está más abierta y creo que todo es posible, hoy me tocó a mí, quizás mañana a ti. La vida es una rueda que sólo Dios sabe dónde parará; la pena y la tristeza la guardé en mi corazón.
 Para él, yo lo era todo en su vida, él tenía todo mi amor y toda mi dedicación… hasta que una de piel más suave llegó a nuestra vida, trayendo para él la primavera y para mí el invierno. Nada está garantizado que dure para siempre, disfruta de lo que hoy tienes que mañana podrías añorarlo.
Pero a pesar de lo que la vida nos depara cada día, cuando despierto le doy gracias a Dios por tener un día más en que ser mejor, y saber escuchar al que me llame por teléfono para contar sus sufrimientos.
Amigos, nunca se sabe qué pasará en el mañana, escuchemos a quien nos llama, puede que al hacerlo el dolor no sea tan grande y la pena sea más suave cuando nos toque vivir ese dolor.
Pronto las sacarás y tendrás oportunidad de hacerte fotos así.

4 comentarios:

  1. Estimada profesora: Me gustaría saber su teléfono para poder llamarla. Mi vida es un pesadilla y follo menos que el chofer del Papa. Por lo cual... me estreso y, sólo, veo bragas húmedas, por todas partes.

    Por favor póngase en contacto conmigo... para que me oriente en el fondo de mi problema sexual.

    Atentamente, un admirador en busca de consuelos.

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    Respuestas
    1. Jajajaja....No has cambiado...sigues siendo el mismo.....

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    2. Si no fuese el mismo... usted, no se hubiese molestado en contestarme.
      Me alegra volver donde una vez estuve... con sus recuerdos y pesadillas. La vida es sólo una... no debemos dejar pasar el tiempo... porque el tiempo, más tarde o temprano, no nos dejará pasar.

      Se la saluda.

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  2. Si es muy triste y doloroso, no comprendo todavia porque en este mundo llegan personas a destruir algo tan lindo como un hogar,y disfrutar despues del daño que causo.

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