miércoles, 8 de julio de 2015

Una carta y una flor de azalea

Querida  Amelia no es otro mi deseo 
que puedas volar , se que sientes que 
si no lo logras no tendría ningún sentido
tu viaje al querer recuperar tus alas,
Se que estos días han sido difíciles para ti, 
pero no decaigas, algo me dice que 
pronto emprenderás tu viaje, renacerás 
como un fénix, La neblina pasara y
 el cielo se aclarara , tu sonrisa
se volverá escuchar como en aquellos ayeres.
Me despido de ti tu mas mejor amiga
y consejera Yo misma.

Como espuma que inerte lleva 
el caudaloso rió , flor de azalea 
la vida en su avalancha te arrastro pero 
al salvarte ayer pediste protección y abrigo
 donde curar tu corazón herido por el dolor 
 tu sonrisa refleja el paso de  las horas negras
tu mirada la mas amargada desesperación
 hoy  para siempre quiero que olvides tus pasadas penas y
 que tan solo tengas horas serenas tu corazón , 
Y cuando despiertes tengas una nueva vida llena de amor.

P.D. Esta carta y este ramito de azalea  son para ti que 
te sientes como yo,






1 comentario:

  1. Valiosa consejera te acompaña... tu conciencia. Y es que para volar necesitas tener las alas a punto, muy limpias sin lastre, brillantes que reluzcan entre las tinieblas que abandonas y, que esparzan fragancias de optimismo ahí por donde pases, rauda, libre y hermosa.


    Te sigo en tu vuelo, yo no tengo alas... pero tengo un telescopio.


    Un besito riiico... mamacita.

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