miércoles, 23 de septiembre de 2015

Amor, Sexo y Romanticismo.

uizás te preguntes los ingredientes de una relación ideal y estés confundido entre el grado de atracción física y las cualidades de la persona.
En realidad los tres pilares de una relación perfecta son: amor, sexo y romanticismo
El amor es conocer a tu pareja. Sabes porqué actúa como actúa y la quieres como es. Sin querer cambiarla. Es aprender a tenerle cariño a su vida. El amor es más espiritual.
Pero cuando no existe sexo satisfactorio o atracción sexual, llega el aburrimiento y la falta de emoción. Y se origina la ruptura amorosa
Un buen indicador es la atracción física que sientes por tu pareja. Lo que disfrutes besarla y acariciarla. He escuchado amigas que me dicen “No me gusta mi novio, pero me cae bien”. Es el caso típico, en que hay un poco de amor, pero no existe la emoción de las caricias y los besos.
Esa relación está destinada a fracasar tarde o temprano, por la necesidad de sentir la emoción del sexo
El tercer ingrediente es el romanticismo. Si eres afortunado, y el dúo dinámico, amor y sexo, llenan tu vida, estás a un paso de tener una relación ideal. Pero falta el tercer mosquetero: el romanticismo.
¿Qué significa romanticismo para un hombre y para una mujer? Para las mujeres, es importante ser detallista  que un hombre le lleve rosas, se acuerde de los aniversarios, le abra la puerta del coche, le arrime la silla cuando se vaya a sentar. Le sirva la bebida cuando están a la mesa. Que le diga lo atractiva que se ve.
¿Qué considera romántico un hombre? Que lo admires. Que lo elogies. Que lo apoyes en sus sueños. En el fondo, los hombres hacen cosas movidos por el deseo de agradarle a una mujer.
Por eso mujer, lo más anti-romántico que puedes hacer por un hombre, es decirle que es un fracasado. Que no gana lo suficiente. Que tiene que “echarle ganas”. Que lo critiques y señales sus defectos “por s
Por eso una mujer tiene el poder de elevar a un hombre o llevarlo al fracaso. Si elogias las pocas cosas positivas que veas en él, se va a sentir grande y va a mejorar automáticamente sus aspectos débiles.
Buscará amantes si ya es casado. O se abandonará así mismo, convencido que es un fracasado y así actuará el resto de su vida.
La mayoría de las discusiones en la pareja se deben a la falta de comprensión del romanticismo. Si una mujer entiende que destruye a un hombre si lo critica o presiona por que no gana suficiente dinero, deja de hacerlo. Lo motiva y ve con él que cosas pueden hacer juntos para obtener dinero. Si el hombre comprende la necesidad de su pareja de sentirse una dama, con detalles como unas flores rojas y arrimarle la silla, de decirle lo guapa que está, entonces la comunicación mejora.
Cuando comprendas lo importante del romanticismo, la mayoría de tus discusiones de pareja desaparecerán.
El romanticismo por si solo, sin amor y sexo, no puede lograr mucho.
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Una relación perfecta es como una mesa con tres patas: amor, sexo y romanticismo.
No hay nada más hermoso que reúnas estos tres ingredientes en una relación de pareja.  La energía y la emoción que dan a tu vida no tienen comparación con ningún otro placer.
La mesa puede mantenerse de pie tambaleante con una sola pata: la del amor. Pero en ningún caso con cualquiera de las otras dos, romanticismo y sexo, si no hay amor.

Y tu relación ¿Cuántas patas tiene?


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1 comentario:



  1. Amelia...



    Yo quisiera decirte lleno de orgullo y sin jactancia, que mi relación tiene contigo cuatro patas, pero vas a querer saber cuál es la cuarta pata que te ofrezco, y si te digo cuál es... no creo me perdones. Así que más bien voy a dar mi consabido parecer:


    Al excitante frenesí de tus caderas,
    ilusa es la emoción que me fascina,
    he sabido que hace rato que cocinas,
    a un marido y dos hermosas niñas,
    no digas que es amor eso es mentira,
    supiste encandilar mis sentimientos,
    por tu gracia yo hacía sobretiempos,
    mientras tú a mi billetera hacías tiras,
    dime entonces qué cosas te faltaban,
    si por sexo me brindabas tus aplausos,
    tus calzones por amor yo los lavaba,
    y muy romántico rancheras te cantaba,
    pero ingrata me tumbaste las tres patas,
    y contigo se hizo humo mi confianza,
    ahora sé, que no hay receta cierta...
    en amores... la mujer es más despierta.


    No importa... igual te beso.

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